
La primera prueba documentada del uso del cuerno de terciopelo como tónico para la salud se encontró en un pergamino de seda recuperado de una tumba Han en la provincia china de Hunan. El pergamino ha sido datado con precisión en el año 168 a.C. y contiene una serie de importantes tratamientos médicos y prescripciones que utilizan asta de terciopelo. Desde entonces, el uso tradicional y continuado en Asia se ha centrado en la promoción del bienestar.
Los antiguos chinos atribuían al terciopelo considerables propiedades beneficiosas para la salud. Los productos vegetales y animales se han utilizado en beneficio de la salud humana durante miles de años. Los pergaminos de seda encontrados en China y que datan de hace 2.000 años describen el uso de plantas y animales, y es probable que en épocas aún más tempranas las culturas chamánicas del norte de Asia estuvieran familiarizadas con plantas y animales medicinales.
Los productos vegetales se han seguido utilizando bastante en todo el mundo, pero en general el uso de productos animales no ha sido tan común. En Europa, el veneno de abeja se utilizaba como tratamiento para la movilidad articular hasta hace relativamente poco, y productos animales como el condroitín sulfato y el cartílago de tiburón se han generalizado.
El uso del cuerno de terciopelo ha sido mayor en China, y existen muchas referencias en la literatura china a sus efectos beneficiosos. El texto más conocido es la Gran Materia Médica (Ben Cao Gang Mu) escrita en 1596 por Li Shi-Zhen. Este libro enumera 1.892 sustancias medicinales, y 444 de ellas, incluido el terciopelo, son de origen animal.
Los usos tradicionales de la cornamenta de terciopelo son muchos y variados, pero tienden a caer en las categorías generales de apoyo a:
La Medicina Tradicional China (MTC) siempre se ha centrado en promover el "bienestar" como objetivo en sí mismo. Tanto en el uso tradicional chino como en el coreano, el cuerno de terciopelo se considera un promotor de la salud, es decir, un "tónico". En general, la medicina occidental convencional no reconoce los "tónicos" como tales. No obstante, los tónicos pueden desempeñar un papel en la terapia de apoyo destinada a restablecer la salud y la fuerza. Aún no se conocen bien los mecanismos de la actividad tónica del cuerno de terciopelo, pero se han realizado y se siguen realizando investigaciones que tienden a respaldar al menos algunas de las afirmaciones que se han hecho a lo largo de los siglos.
Según la concepción tradicional maorí, la vitalidad a largo plazo surge de la armonía entre el individuo, la naturaleza y la comunidad. Cuando esta relación está equilibrada, mauri —la fuerza vital— fluye libremente y sin obstrucciones.








En la filosofía maorí, este tipo de progresión refleja la “clarificación” gradual de mauri, la fuerza vital, que comienza a fluir más libremente una vez que se eliminan los obstáculos y se le da al cuerpo espacio para restablecer su ritmo natural.
La ciencia moderna confirma lo que los maoríes han entendido durante generaciones: el estado de un sistema siempre influye en los demás. Cuando se fortalece la inmunidad, aumenta la energía. Cuando mejora la regeneración, mejora el rendimiento. Cuando se restablece el equilibrio metabólico, todo el cuerpo funciona con mayor facilidad.
Este compromiso refleja los valores maoríes, donde la relación con la tierra (whenua) se define por la responsabilidad, el respeto y el equilibrio. Lo que la naturaleza nos brinda debe aprovecharse con gratitud y con conciencia de su impacto en las generaciones futuras.
Hoy en día, la investigación moderna confirma muchos de estos conocimientos tradicionales: los bioactivos marinos, los extractos de plantas y los compuestos derivados de animales pueden influir en los procesos celulares, la regeneración y el equilibrio metabólico.
Esta filosofía se alinea con los principios maoríes, donde la salud se entiende como una unidad de cuerpo, mente, espíritu y relaciones (te whare tapa whā). Cuando un pilar se debilita, toda la estructura pierde fuerza, pero cuando está apoyada, mauri (la fuerza vital) fluye libremente.












