
Este cuadro es el resultado de una investigación llevada a cabo en Nueva Zelanda por AgResearchempresa estatal neozelandesa dedicada a las ciencias de la vida y la investigación agrícola.
Según la Medicina Tradicional Oriental, se atribuyen a la cornamenta de terciopelo una amplia gama de beneficios. Es poco probable que una sola sustancia activa pueda ser responsable de todos ellos. A pesar de la extensa literatura sobre los beneficios para la salud de la cuerna de terciopelo, se han purificado e identificado químicamente relativamente pocas sustancias químicas activas, o se ha confirmado su actividad farmacológica.
Sin embargo, gracias a la investigación, se han identificado como principios activos diversos péptidos y proteínas, lípidos, nucleótidos, poliaminas y vitaminas. Por ejemplo, estudios sobre el terciopelo de ciervo realizados en Nueva Zelanda y Estados Unidos han demostrado que contiene una gran variedad de factores de crecimiento. Se trata de moléculas biológicamente activas esenciales de las que se sabe que tienen una serie de funciones importantes en una amplia gama de tejidos corporales.
El terciopelo es también una fuente de hexosamina, sulfato de condroitina y colágeno, conocidos por favorecer la función articular.
Según la concepción tradicional maorí, la vitalidad a largo plazo surge de la armonía entre el individuo, la naturaleza y la comunidad. Cuando esta relación está equilibrada, mauri —la fuerza vital— fluye libremente y sin obstrucciones.








En la filosofía maorí, este tipo de progresión refleja la “clarificación” gradual de mauri, la fuerza vital, que comienza a fluir más libremente una vez que se eliminan los obstáculos y se le da al cuerpo espacio para restablecer su ritmo natural.
La ciencia moderna confirma lo que los maoríes han entendido durante generaciones: el estado de un sistema siempre influye en los demás. Cuando se fortalece la inmunidad, aumenta la energía. Cuando mejora la regeneración, mejora el rendimiento. Cuando se restablece el equilibrio metabólico, todo el cuerpo funciona con mayor facilidad.
Este compromiso refleja los valores maoríes, donde la relación con la tierra (whenua) se define por la responsabilidad, el respeto y el equilibrio. Lo que la naturaleza nos brinda debe aprovecharse con gratitud y con conciencia de su impacto en las generaciones futuras.
Hoy en día, la investigación moderna confirma muchos de estos conocimientos tradicionales: los bioactivos marinos, los extractos de plantas y los compuestos derivados de animales pueden influir en los procesos celulares, la regeneración y el equilibrio metabólico.
Esta filosofía se alinea con los principios maoríes, donde la salud se entiende como una unidad de cuerpo, mente, espíritu y relaciones (te whare tapa whā). Cuando un pilar se debilita, toda la estructura pierde fuerza, pero cuando está apoyada, mauri (la fuerza vital) fluye libremente.












