
La cornamenta de terciopelo es la cornamenta del ciervo en su fase más dinámica de crecimiento-suave, cartilaginosa y cubierta de una piel fina y aterciopelada con delicados pelos. En esta fase, se vuelve biológicamente potente, ya que contiene una rica concentración de compuestos regeneradores y promotores del crecimiento que favorecen la renovación de todo el organismo.
Cada primavera, los ciervos macho comienzan un fascinante ciclo biológicoun nuevo par de astas crece a partir de unas estructuras óseas del cráneo denominadas pedículos. Comienza a formarse un núcleo cartilaginoso blando, envuelto en tejido conjuntivo altamente vascularizado que proporciona nutrientes y una intensa estimulación neural. Esto permite que la cornamenta crezca a un ritmo extraordinario.hasta 2 centímetros al día. A medida que el tejido madura, se osifica y se convierte gradualmente en hueso. Al final del invierno, la cornamenta se cae de forma natural y el ciclo vuelve a empezar.
Este proceso es una verdadera rareza en el mundo de los mamíferos-velvet antler es la única estructura conocida en los mamíferos que se regenera completamente cada año, totalmente por su cuentasin interferencias externas. Su crecimiento se rige por complejos mecanismos biológicos y se apoya en compuestos que son raros -o totalmente ausentes- en otros tejidos.
Es este unicidad bioquímica que hace del cuerno de terciopelo una sustancia natural tan apreciada. Rico en factores de crecimiento, aminoácidos, colágeno, minerales y otros elementos bioactivos, ha sido venerado durante siglos como un poderoso tónico para apoyar la vitalidad, la resistencia física y mental, y la capacidad innata del cuerpo para regenerarse.
Según la concepción tradicional maorí, la vitalidad a largo plazo surge de la armonía entre el individuo, la naturaleza y la comunidad. Cuando esta relación está equilibrada, mauri —la fuerza vital— fluye libremente y sin obstrucciones.








En la filosofía maorí, este tipo de progresión refleja la “clarificación” gradual de mauri, la fuerza vital, que comienza a fluir más libremente una vez que se eliminan los obstáculos y se le da al cuerpo espacio para restablecer su ritmo natural.
La ciencia moderna confirma lo que los maoríes han entendido durante generaciones: el estado de un sistema siempre influye en los demás. Cuando se fortalece la inmunidad, aumenta la energía. Cuando mejora la regeneración, mejora el rendimiento. Cuando se restablece el equilibrio metabólico, todo el cuerpo funciona con mayor facilidad.
Este compromiso refleja los valores maoríes, donde la relación con la tierra (whenua) se define por la responsabilidad, el respeto y el equilibrio. Lo que la naturaleza nos brinda debe aprovecharse con gratitud y con conciencia de su impacto en las generaciones futuras.
Hoy en día, la investigación moderna confirma muchos de estos conocimientos tradicionales: los bioactivos marinos, los extractos de plantas y los compuestos derivados de animales pueden influir en los procesos celulares, la regeneración y el equilibrio metabólico.
Esta filosofía se alinea con los principios maoríes, donde la salud se entiende como una unidad de cuerpo, mente, espíritu y relaciones (te whare tapa whā). Cuando un pilar se debilita, toda la estructura pierde fuerza, pero cuando está apoyada, mauri (la fuerza vital) fluye libremente.












